martes, 17 de febrero de 2015

Quizá...

Con el tiempo pasado pero con sensaciones similares en el barco de la vida, les dejo esta canción que me recuerda los numerosos conflictos que todavía siguen abiertos, mientras unos y otros seguimos nuestra vida con nuestras propias luchas personales.
https://www.youtube.com/watch?v=8VGnmPjDzsk

jueves, 19 de julio de 2012

La generación perdida

Y nos sentamos a comer como cada día. Hoy no quiero hablar de lo que nos quitan o nos niegan. Hoy no quiero hablar de culpables. Pero de nuevo me levanto de la mesa con la sensación de que nos están tomando el pelo.
Mientras yo intento labrarme un futuro (con mis más y mis menos, mis circunstancias laborales, sociales y personales) escucho a otros debatiendo por lo que ni siquiera les preocupa. Escucho a alguno que ya nos ha denominado “la generación perdida” y sigue su discurso sin lágrimas en los ojos.
Entonces me pregunto ¿qué hemos hecho para perdernos? Y ahora les contesto. Personalmente hice una licenciatura, los estudios de doctorado y luego los de oposición. Mi círculo dio pasos similares. Unos con más suerte tienen un sustento, otros con menos, esperamos nuestra oportunidad. Los que me gobiernan dieron otros pasos. Se creyeron lo que no son, negaron sus errores cuando se equivocaron, insultaron a los que los votaron y gestionaron como quisieron (nunca con acierto). Hoy siguen manteniendo su pedestal de señores (y nos falta denominarlos por la gracia de Dios) y la peligrosa soberbia nos gobierna. Aquí y ahora los que deben pagar son los que no han hecho nada. De nuevo buscaré mis faltas por haberme perdido, pero las encontraré en las acciones de otros que simplemente tienen “leves amonestaciones”.

jueves, 29 de marzo de 2012

¿POR QUÉ NO VOY A LA HUELGA II?

La reforma laboral, que la mayoría no conocemos a fondo, no es una buena solución para los tiempos de crisis. Me gusta más el pensamiento de corte keynesiana, pero veo que tampoco nuestros políticos valoran esa posibilidad. Y yo, todavía no estoy en poder de hacer mi dictadura personal. Bromas a parte, los tiempos de crisis nunca fueron buenos, pero lo que realmente me molesta no es ya la falta de previsión en el futuro ni los recortes momentáneos, que también, sino la afirmación categórica de que todos debemos apretarnos el cinturón, mientras que los que me gobiernan, el ejemplo público de lo que el ciudadano de a pie debe ser, no nota la crisis.
Si su hijo tuviese que acogerse a estas medidas, ¿también seguirían de acuerdo?
Incluso, si alguien me dijera que todas estas medidas, tan drásticas y tan determinantes, van a ser la solución para una sociedad mejor, permitiría un abaratamiento del despido para que las empresas fomenten el empleo, un recorte de los beneficios del trabajador para repartirlo en ayudas sociales, una subida de los intereses para blindar la sanidad pública. Pero ¿díganme si estas medidas serán las que nos lleven a esas conclusiones o por el contrario todo será un poco más complicado?
Mi razón para no ir a la huelga no se contradice con los supuestos que se piden, aunque siempre radicalizados por unos pocos, se basa en una condición personal de alguien que no llega al antes conocido mileurista. Se basa en un pensamiento racional que cree que la paralización de los servicios beneficia únicamente al que tiene que pagar y penaliza al que tiene que usarlos. No niego que debamos alzar la voz cuando no estemos de acuerdo con las medidas acordadas, sólo que cada uno debe alzarla como quiera.

martes, 7 de febrero de 2012

A LOS QUE GOBIERNAN SINSENTIDO

En realidad tengo tanta rabia que he decidido seguir y seguir hasta que un día lo consiga y entonces preguntar por qué, por qué hacer cosas sin sentido, por qué burlarte de la gente sin ningún motivo, por qué perseguir a los que intentan mejorar desde tu alto sillón del poder. En realidad ¿qué clase de mentes gobiernan este país o lo han gobernado?

No importa, porque de una manera u otra nos tienen atados a sus decisiones en lo que concierne a infraestructura, entes públicos y burocracia. Lo bueno es que no pueden atarnos del todo. Lo bueno es que podemos seguir disfrutando de un amanecer como el que esta mañan había, lo bueno es que tenemos comida, lo bueno es que nos queremos.
Lo bueno es que nos tenemos. Yo soy feliz a tu lado y al de mi familia. Eso por ahora basta.

lunes, 24 de octubre de 2011

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE ANA


Ana no es normal. Pero no es su silla, sino su fuerza la que la saca de la normalidad. Ana se levanta cada mañana y nunca se pregunta a quién va a ayudar. Como a todos, a veces los días nos aparecen grises, y es entonces, cuando ella se viste con su jersey rosa y su mejor sonrisa. Enchufa su silla y toma la calle como si fuera toda suya.
Ella no sabe que la gente la mira. A veces sorprende a alguien fijándose y lo argumenta pensando en su silla. Pero no se da cuenta de que la gente la mira porque va siempre con la sonrisa puesta.
¿Quién dice que los días son fáciles? Pero los suyos son menos. Su ducha o su peinado, aunque perfectos, siempre son más lentos. Pero no importa, ella se ha levantado, se ha animado y ha ganado.
Día a día gana la batalla, por eso todos la miramos cuando pasa. Su luz, a la que ella es inmune, alumbra a los demás. Su sonrisa fortalece al que tiene cerca, su ejemplo es anormal y su generosidad desborda. Por eso, la importancia de llamarse Ana, por ser nuestro ejemplo día a día y noche tras noche.

Gracias por estar ahí.

lunes, 29 de agosto de 2011

ESPERANZA


Esperanza se despertó pronto aquella noche. Se desperezó y empezó a bostezar. Tenía esa rara costumbre de bostezar varias veces seguidas antes de despejarse. Se sentía feliz. Le gustaba oír la respiración de su madre cuando estaba tranquila. Eso sólo ocurría por las noches, y no todas. Pero le encantaba despertarse en medio de la noche y sentirse segura, tranquila, llena de paz.
Cuando era de día su mamá siempre le hablaba, pero no paraba de moverse, siempre estaba ajetreada y pasaba la mayoría del tiempo fuera de casa. Iba a limpiar al chalet de María, que era la señora con la casa más grande de aquella zona y le hacía la comida, cuidaba a Belén por la tarde, una anciana que siempre le contaba cuentos. Y cuando llegaban las ocho corría a su casa para tener todo preparado. También conocía a Sergio, era su hermano. Le gustaba. Él era el que le contaba muchas cosas aunque a veces también la empujaba. Y un día sin saber por qué le dijo a mamá que la culpa de todo la tenía ella. No sé que le pasaba a mamá pero debía estar muy triste porque solo lloraba.
            Esta noche no sabía porqué se había despertado tan pronto. No oía nada raro y cómo estaba todavía cansada decidió cerrar sus ojos y acurrucarse un poco antes de empezar su actividad diaria. No había pasado ni un minuto cuando volvió a sentir ese fuerte impacto. No sabía de donde venía. Ahora agudizó su oído. Su mamá también se había despertado, nerviosa. Su corazón empezó a moverse más rápido. Gritó. Y se cayó. Ella volvió a recibir otro golpe. Y otro y otro. Oía la voz de Paco. No quería llamarlo papá porque no era bueno con mamá. Siempre le gritaba e insultaba a mamá y a Sergio cuando estaba nervioso o si la comida estaba salada. Por eso mamá siempre estaba fuera de casa.
Ella sabía que mamá se quería ir lejos. Pero no podía hasta dentro de un tiempo. Algunas noches cuando estaba tranquila su mamá le contaba cómo iban a vivir felices lejos de Paco. Sergio, ella y su mamá se irían a una ciudad grande donde hubiera columpios y ferias y no oirían nunca más esos gritos. Ahora sólo sentía golpes. Oía a su mamá casi sollozando, y ella también empezó a sentir las lágrimas en sus ojos por no poder ayudarla. Le suplicaba.
-“Por favor Paco, con ella aquí no. Por favor. Me dijiste no que no me tocarías hasta que ella estuviera fuera. Por favor nos vas a matar.”
“Esa es de otro, so puta. Me engañas y lo sé. Te voy a matar y a ese monstruo también”.
Después de sentir un fuerte dolor en su nariz, oyó como su mamá le decía a Sergio que saliera y avisara a su abuela. Paco intentó cogerlo, pero Sergio veloz se fue corriendo calle abajo. Ellas se quedaron allí, acurrucadas en un lado, con aquel enfurecido monstruo que había tomado diez cervezas de más y se creía más grande que nadie. Seguía golpeando a su mamá que ya casi ni susurraba.
Antes de que Sergio volviera, él la golpeó tan fuerte que ella se retorció. Cerró los ojos y a lo lejos oyó una sirena. Cuando los abrió la luz la cegó. Su mamá estaba allí tirada a su lado. Con todo el camisón rojo.
La gente se agolpaba alrededor. Sergio se abrazaba a ella que con sus ojos cerrados ya no se movía. Todos hablaban atropelladamente. Los médicos con sus máquinas pusieron muchas cosas por en medio. 
Pero la pesadilla había terminado.
Esperanza nació el día que su mamá murió a manos de un bárbaro que la maltrató hasta quitarle lo que más quería, a su hija Esperanza. Solo recordaba la voz de su madre, y su leve mecer antes de dormir. Oía las sirenas. Quería irse con su mamá. Al cielo, donde estaban las personas buenas y donde su padre no podría tocarlas más. Le dio pena de Sergio, crecería solo. Terminó cerrando sus ojitos una hora después de dejar el vientre de su mamá. 
Y el cielo acogió a estas criaturas para darles la paz que siempre habían merecido.

martes, 22 de marzo de 2011

A MAMÁ


Eres el ángel que tenemos cerca
Eres la persona que todos quisieran
tener como esposa, hija, madre, abuela o hermana
Porque eres la luz de un mundo que a veces
Se vuelve tinieblas.
Eres nuestra voz en el silencio y nuestro aliento
En cada duda, en cada batalla y en cada desaliento
Eres todo lo que alguien sueña ser:
        El agua en un camino desierto
       Las estrellas en una noche de verano
      La sonrisa en una fiesta
Y el abrazo en una pena.
Eres esa mano que se acerca
A curarte cuando ya no puedes.
Y eres tantas cosas
Que nadie puede pensarte
Sin agradecerte...

miércoles, 2 de marzo de 2011

A todas las mujeres


Me he sentado en el sofá y me has mecido.
He sentido el cálido abrazo de un ser querido, que te protege, acurruca tu cuerpo mientras calma tu mente. Y he pensado que la fortuna había llegado en ese preciso momento. En ese instante casi eterno, he comprendido lo que otras no han tenido.

Me ha pasado por la mente el conjunto de madres, queridas, hijas, desposadas, desterradas, hermanas, compañeras, fulanas, reinas o plebeyas que han pasado sin dejar huella. Las que hemos olvidado porque nadie habló de sus rasgos ni sus mentes, las que nadie alabó porque eran indiferentes, las que se levantaban cada mañana sin esperar a cambio una mirada. Las que lloraban sin poder amamantar a sus gentes, las que violaban porque eran “perros de mala muerte”, las que maltrataban porque no servían para nada, las que han ido y han vuelto con la espalda ensangrentada y el alma desgajada, las que afrontan cada día el sol de la mañana y se mantienen solemnes ante la injusticia de su vida,…

Por todas las que no han recibido ese abrazo y por todas las son afortunadas….quiero dar las gracias.

lunes, 28 de febrero de 2011

Las enfermedades raras


“Olimpia nunca fue una niña normal. Se había despertado en este mundo con una insuficiencia respiratoria que no la había dejado casi crecer, no la había dejado disfrutar de los días de juegos de sus hermanos y no la había dejado comerse los pasteles de chocolate que tanto le gustaban. No diagnosticaron bien su enfermedad hasta que pasó su sexto cumpleaños, y la cura no era posible después de todo. No recordaba haberse puesto muy triste cuando sus papás se lo explicaron. Ella solo quería un poco de pastel de chocolate y a su hermana Amalia para jugar con las muñecas.
Recordaba ver a mamá muchas veces, con las lágrimas en los ojos sin saber porqué. Ella no podía ir al cole como los demás. O si iba, no podía jugar como los demás. Cómo era tan “finilla”, los niños le decían “tirisillas” y nunca la invitaban a sus fiestas porque ella no jugaba.
Pero poco a poco eso tampoco le importaba. Tenía un año más pero sus pulmones cada vez la cansaban más.
Ahora solo recuerda el color de los globos que todos los niños del patio soltaron el día que ella pisó el cielo. Había amarillos, sus preferidos, rosas, blancos, azules y verdes. El más bonito fue el que le pintó su hermana, pero ella no podía cogerlos, solo verlos. Esos globos que había esperado tanto tiempo llegaban en un día soleado regado por las lágrimas de su mamá que la despedía desde el suelo…”

No esperemos a que los globos de Olimpia suban al cielo con ella, luchemos porque ella los pueda disfrutar en esta tierra junto con su tarta de chocolate y sus juegos de muñecas.

Por todos los niños y los adultos que se levantan cada mañana luchando por un mundo más justo, por un mundo que los olvida porque son los “raros”.

jueves, 24 de febrero de 2011

Detrás de las cortinas...


Oír el miedo, ver el sonido de las balas y creer que ya has muerto es lo que sucede cuando te atrincheras detrás de las cortinas que tu madre te regaló en tu boda mientras en la calle hombres de boinas amarillas aporrean puertas y rompen ventanas con el único fin de encontrar opositores al régimen. Con el único fin de encontrarte. Escondido tras un sillón porque tú serás el siguiente solo piensas en que has hecho salir a tu gente de ese infierno no buscado y ni siquiera escuchado.
Porque tú estás en Trípoli, demasiado lejos del aeropuerto y demasiado cerca del tirano. Porque tú solo eras parte de una protesta que lo que pedía era un cambio y lo que encontró fue la respuesta de un descabellado Maquiavelo, armado hasta los dientes para deshacerse de todo bicho que lo moleste.

lunes, 21 de febrero de 2011

Protesta en el silencio


Nuestro relato nacional

El conjunto de ciudadanos que habitamos este país no ha movido las grandes manos que se alzan en las movilizaciones ocurridas por tantas y tantas cosas que anteriormente nos preocuparon. Hoy pasamos. Es lo que toca. Coyuntura del momento, habrá que aguantarse con la situación laboral. Buena frase repetida hasta la saciedad, en estos días de poca rebeldía.
Congéneres: ¡No habrá que aguantarse! Uno tendrá que arrimar el hombre, por supuesto. Pero que uno arrime el hombro, no significa que se tenga que tragar las malas gestiones y las coyunturas creadas sin rechistar si quiera.
Nos tocó este momento, jóvenes y mayores, pero no debe ser eterno.
¿Ustedes de verdad creen que nada puede hacerse por remontar esta realidad? ¿Ustedes creen que sindicatos, patronales y gobiernos liberan la batalla por la felicidad del más pequeño?
No nos quejaremos sin sentido, pero tampoco silenciaremos nuestro pensamiento. ¿Qué ha ocurrido con esa juventud que se manifestaba en contra del terrorismo o a favor del pacifismo? Señores, ¡qué se nos tiene que oír!
Que si uno no lucha por cambiar, tampoco lo harán los otros por nosotros. Que si no tenemos el derecho a exigir las responsabilidades, tampoco tenemos el deber de pagar las consecuencias.
Señores, siéntense antes de seguir leyendo y reflexionen. Se necesita un cambio consecuente, pero se necesita una población comprometida con su futuro, una que no guarde silencio.

martes, 8 de febrero de 2011

A la señora consejera de Educación, Ciencia y Cultura


Estimada consejera,

            Hace algún tiempo le oí pronunciar un discurso, que no debía ser político, pues no era el acto tal. Por aquel entonces yo era investigadora de la universidad de esta región. Usted, que como espero y debe, conoce los entresijos de la misma, comentó la labor que hacía su gobierno por mejorar la calidad de la investigación, el número de becas incrementado, la apuesta por la juventud y la educación de su región, y otro largo etcétera que no sé si recordará.
            También habló de las oposiciones a los Cuerpos Docentes de esta región, pues en ese momento los que la escuchábamos teníamos mucho que ver con ellas. Sin embargo, señora, me permito recordarle, que aquel acto era para apadrinar una generación de Psicopedagogos que no tendrán posibilidad de abrirse camino en el ámbito público, por lo menos en un futuro inmediato. Lo mismo ocurre con las generaciones de maestros que esta región ha cosechado. Y dígame si tienen derecho a dejar a todos esos opositores de Educación Primaria a la espera de otra modificación o de meses perdidos, cuando las plazas de muchos colegios, institutos o escuelas de adultos no se están cubriendo. Las personas a las que usted ha dejado “tiradas” vagarán por el territorio nacional o por el mundo entero con un título debajo del brazo que en este momento y en su “casa” no les sirve para nada. Porque dígame también ¿cómo es posible dar trabajo a todos estos nuevos diplomados, licenciados o graduados que salen de sus escuelas de Educación si no hay oferta pública y la oferta privada es mínima?
            Dígame, de corazón, que ustedes han intentado mejorar la educación y la calidad de la enseñanza, y entonces le comentaré todos los ejemplos que me rodean para poder hablar como hablo. Y le diré que si calidad es que una persona forme a un educador para dar clase a niños de tres años sin haber pisado un colegio, no la quiero. Que si la calidad es buscar interinos que tienen que preparar su docencia en días porque no pueden contratar a otras personas, no la quiero. Que si la calidad es sacar plazas de asociado para no pagarles tanto, no la quiero. Que si sus becas son para un empleo precario que no cubre la situación de desempleo ni piensan en el futuro, no la quiero.
            Tal es el caso, que si tuviera que aconsejar en este mismo momento a una persona querida le diría “Vete”.

domingo, 23 de enero de 2011

La carta más larga (A Mª José)


La carta más larga

No se acepta lo que se va de repente. Largas noches de soledad acompañan esta afirmación que en un solo instante entendí, al oír el golpe seco de una puerta, y un estallido en lo que me quedaba de aquel debilitado corazón que ya no siente. Noches enteras de agonía que sueñan con lo que podía haber sido y con lo que se esfumó sin comprender.
Una vida compartida que no llega a su final porque algún “hacedor” ha decidido traer la desgracia a nuestro techo. Unos planes rotos porque nos han sesgado la libertad. Un sueño que se ha vuelto una pesadilla porque ya no estás aquí para calmarnos, para ponernos en orden o para aliviarnos.
 Un momento en el que todo vuela y en lugar de ocupar la  silla en la que te sientas, quieres retroceder unos segundo y no oír a aquel que te habla de daño irreparable sin saber que, por momentos, también está desgarrando el corazón  del que escucha,  sin dejar la esperanza de la lucha.
Hoy, tan pocos amaneceres sin ti pero tantos segundos con tu ausencia, mi mundo se ha derrumbado sin posibilidad de construirlo de nuevo. Hoy ya no estás aquí.
Solo en el sueño vuelvo a ser libre. Cuando mis párpados se cierran, el corazón sueña contigo, mientras no aparto la mano de tu mano y vuelvo a escuchar tronar aquella puerta que se cerró tras mi esperanza desvanecida por una bata blanca y algunos datos que poco me interesan…Pero de nuevo me despierto y esos datos son ciertos.

Mi vida, ya no estas aquí, y yo como cada noche duermo en nuestra cama esperando que regreses, aunque solo sea en sueños, para regalarme otro instante de tu perfume o un roce de tu piel sin volver a esta cabeza loca que solo me recuerda tu risa y tu llanto, tu alegría y tu sufrimiento en este camino que (gracias a no sé qué) hemos podido compartir.
Gracias por hacerme saber lo que era la felicidad, gracias por darme estos dos hijos preciosos que ahora tanto te echan de menos, gracias por todo, ahora y siempre. Hoy te daría todo lo que no pude darte, y hoy te diría todo lo que no te pude decir.
                                              
                                                   Te quiero y te espero cada noche

jueves, 18 de noviembre de 2010

Hoy no quiero protestar


Hoy no quiero protestar…sigo teniendo muchas cosas por las que hacerlo…incluso de mí misma. Pero hoy cambiaremos de tercio. Me gusta ver el sol de vez en cuando y hoy es un día para mostrarlo. No hay motivo más que ayer. O quizá sí hay uno, que sigue existiendo ese tambaleo tan complejo y tan hermoso que une un camino con el de otro.

Hablaré de las relaciones humanas. En realidad, no de todas las relaciones humanas sino de una en especial. Una que me hace crecer, que me divide, que me anima, que me entristece, que me hace volverme loca y cuerda al tiempo, pero sobre todo, que me hace conocer y conocerme de manera que antes no había hecho.

Siento, ahora que tecleo, que todo lo que voy a decir son rutinas o tópicos entremezclados con la frenética vida que llevamos. Pero tengo ganas de enunciarlo.

Todos los días de mi vida me levanto reflexionando, y en muchos casos es el amor el que ha ocupado este espacio en mi cabeza. Desde hace algún tiempo, mis desvaríos mentales no tienen el tinte oscuro que solía aparecer asociado. Siempre esperé un idílico amor de las películas. Quizá porque fue lo que me enseñaron a esperar.
Pero cuando tuve una edad, dejé de soñar. No podía encontrar lo que de pequeña había creado porque, y ahora me doy cuenta, las relaciones humanas no son perfectas. Me caracteriza un halo de perfección que, a veces resulta virtud y otras, las más, un incómodo pasajero de viaje. Ese motivo me llevó a buscar un amor que no he encontrado. Un amor de idílico romance sustentado por la magia pasajera de la aventura. No cimentado por el paso día a día de la rutina matutina, no acrecentado por legañas y ronquidos y desde luego poco vulnerado al estado de nervios de una loca soñadora.
No me importa. He dejado de buscarlo. A ese, que para mí, no existe. Ya no quiero ser Jasmin. Ni tener un estado de “enamoramiento” que altera la virtud del que lo siente porque no ve los defectos del que tiene al lado. Ya no quiero.
He encontrado un tesoro que me hace crecer con más fuerza. Me hace conocer la belleza de la rutina dominguera, la magia de las palomitas compartidas, el embrujo de los frutos de la tienda más cercana, las alegrías de una sorpresa preparada, el gozo de un buen experimento macerado o las confusas legañas con el abrazo de la mañana.

No busco más que eso. Mi amor se cimienta y se sustenta bajo preceptos que antes no conocía, mi amor es grande porque evito el miedo a compartirme y a perderme, mi amor es grande porque se llena de gritos en medio de la calle, mi amor crece porque a veces tambalea sus cimientos y a veces baila al son de las panderetas navideñas. Mi amor es grande porque está en continuo movimiento, mi amor es grande porque no sabemos si es eterno, mi amor es así, enorme, porque tenemos que construirlo segundo a segundo con las manos, los pies, los ojos y los oídos de nuestro ser.

No creí que fuera esto del amor tarea tan compleja que vive, habita, se desarrolla y experimenta cada día en mi cuerpo y en mi mente gracias al que me levanta de la silla y me hace desnudarme de preceptos, que ya no reconozco como míos.

Para él son mis palabras.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Qué fácil olvidar cuando no soy yo

Me siento obligada a escribir en este blog que permanece, quizá, cerrado al mundo, pero que es la ventana de mi ser. Necesito expresar mi pensamiento, afligido últimamente por no mostrar interés manifiesto por un tema tristemente candente.
El tema al que me refiero hace unos días que comenzó a ocupar las portadas de noticiarios e informativos varios. Es un tema histórico, un tema que solo conocen realmente quienes lo sufren, un tema, como tantos otros, de conflictos violentos olvidados por los que representamos esa pequeña parte del mundo “desarrollado” y que con tanto orgullo nos vanagloriamos.
Necesito dejar escrito aquel horror que me provoca la indiferencia que parece yo también he asumido. Hace unos días, supongo que por casualidad, me interesé por ese tema tan latente. Hace unos días alguien me expuso los inicios de un conflicto que pocos conocemos. Todos hemos oído hablar del Sáhara, y cada uno tiene su opinión, generalmente basada en ciertas historias que ha leído, informaciones de prensa o debates de amigos en los que la conversación cambia de tono. Todos hemos oído hablar de ello, y sin embargo, ¿por qué volvemos los ojos hacia otro lado?
No voy a entrar en las eternas discusiones sobre quién tiene razón dentro de la sinrazón de una matanza. La explicación material de las invasiones de otros territorios suelen estar justificadas de una u otra manera por la hegemonía de un país, reino o estructura de gobierno sobre otra. Esta es la causa principal de la mayoría de las invasiones a lo largo de la historia. Sin embargo, actualmente cuando un niño estudia la Edad Media o la invasión de Napoleón, ve a esos personajes lejanos y bárbaros. Nadie le recuerda que hoy, en la actualidad, Ruanda, Angola, R.D. China, Sudán, Palestina, Israel…tienen problemas muy similares a los que él estudia como extintos y lejanos.
Estos problemas, de los que pocas veces nos acordamos, existen. Son parte de las vivencias de personas que sufren cada día los ataques injustificados de memorias que a veces, ni siquiera ellos comprenden.
Eso sucede hoy en el Sáhara Occidental. No quiero recordar la historia y los intereses de una y otra parte (porque esos siempre existen y se pueden encontrar) quiero saber ¿por qué los gobiernos legítimos de la Unión Europea, los organismos internacionales como la ONU y el propio estado español no condena e intenta aliviar ese sufrimiento innecesario de personas que han sido perseguidas y que han sido expulsadas, de una u otra manera, de su cultura o su territorio?
Quiero saber por qué se permiten estos actos. Quiero que alguien me diga si es legítimo ocupar otro espacio que no está declarado como parte de su país. Quiero que me expliquen la sinrazón de alargar un proceso que lleva abierto más de tres décadas. Y quiero que los que tienen la capacidad de decidir me respondan si no hubieran actuado de la misma mamera si el país afectado hubiera sido otro o si su familia se encontrara allí. Y ya que me pongo a preguntar, quiero también saber ¿por qué Afganistán sí y el Sáhara Occidental no? ¿Por qué Irak si y Ruanda no?
Podría seguir pero por esta noche ¡basta!

domingo, 7 de noviembre de 2010

¿DÓNDE ENCONTRAR MI ESFUERZO?


Siento rabia. Estoy algo débil y debo pensar de nuevo en mi futuro. Incierto. Es hora de ponerse a trabajar. Pero ya no tengo ganas. Llevo cuatro años luchando para labrar un buen futuro. Todo se ha ido al garete. Me toca de nuevo sobre-esforzarme por un futuro que ya debía ser mío. Me toca trabajar y estudiar porque no es suficiente mi formación o por que no es el momento de quedarse.
            No tengo ganas de aguantarme. Tengo ganas de chillar. De la rabia que me da me iría a mendigar a cualquier otro país o pondría verde al mío. Me callaré. Como me enseñaron a hacer desde que mis pasos se encaminaron al colegio de una calle soleada.
            Deshaz todos los planes o búscate otros nuevos. Ya no queda nada para ti. Vuelve tu cabeza y riégala de pensamientos positivos, porque ya no hay nada para ti en este escondrijo feo.
            Me acostumbraron a una tranquila vida, de esfuerzo y calidad. Se esfumó. Porque aun siendo el esfuerzo grande, la tranquilidad no podía llegar. No quería grandes riquezas, no quería grandes ventajas, solo quería un poco de calidad, un poco de responsabilidad y un poco de respuesta.
            Como todo se puede mejorar me tocará seguir labrando piedra a piedra una buena formación, que no quiero termine nunca, pero que espero no me exijan nunca sin respuesta. Guardaré todo lo aprendido, miraré el ejemplo de mis padres, abuelos y mayores que emigraron y caminaron por ese futuro incierto, y seré más fuerte cuando algún día pueda contar las experiencias de mi vida laboral a los nietos que espero tengan su recompensa en el esfuerzo.
            Dedicado a los que tienen en sus manos la mejora del empleo (en todos los ámbitos) en este país.

martes, 28 de septiembre de 2010

¿POR QUÉ YO NO VOY A LA HUELGA?


Hace un rato me preguntaba una compañera el porqué de no hacer una huelga, que con tanto esfuerzo, están intentado llevar a cabo.
Tengo muchas razones, pero no me había parado a pensarlas y a reflexionar el porqué de mi negativa a este derecho que tanto valoro. Las preguntas, que a veces se lanzan al vuelo, permiten poder poner en situación a la cabeza que ha ido divagando y formándose una opinión de retazos. Es hora de ordenarla.

Hace años que el derecho a huelga puede ejercerse cuando las situaciones con las que un país o un colectivo conviven no les convencen. Este derecho es tan admirable como el derecho de no ejercerla. A todos los que mañana me pregunten sobre ella, responderé gustosa:

¿Por qué tengo que ir a una huelga que debía haberse celebrado hace un año y medio? No puedo considerarme experta en materia política ni económica, pero confiaba que los que dirigen nuestro país y alardean de ello, si lo fueran. Es entonces, ¿Qué ustedes no lo vieron llegar y por tanto ustedes no son los expertos que necesitamos o es por otro lado, que no les convenía en ese momento?

¿Por qué debo sostener argumentos que no me convencen para el cambio que debía haberse producido hace ya tanto tiempo? No me sirven las excusas. Decidí hace algún tiempo que un buen político, de los que escasean en nuestro país, es el que conoce sus límites, admite sus errores y rectifica sus posturas.

¿Por qué tengo que ir a una huelga donde se habla de derechas y de izquierdas? Nací en la década de los ochenta y he vivido en un sistema capitalista asociado a las medidas del estado del bienestar. No hace mucho aprendí que estas dos alusiones son, como poco, anacrónicas.

¿Por qué apoyar una huelga que no habla de los miles de autónomos que intentan sobrellevar el peso de un país? ¿Por qué no se comienza a mirar lo que realmente es coherente en la economía de un país desarrollado? ¿Por qué no se ha salido y se ha movilizado el mundo para reclamar un cambio de acuerdos en los sistemas funcionariales y de investigación? ¿Por qué se ha dejado manipular la información que ha permitido sacar cabecitas de turco para tenernos entretenidos?

¿Podrían explicarme quién ha promovido una huelga por el 40% de la tasa de paro entre nuestros jóvenes? Me pregunto si cuando sea doctora seguiré teniendo las mismas oportunidades que ahora no encuentro o tanta formación me servirá de algo, en este país que todavía no ha resuelto los problemas básicos de su estructura. Algo que en esta huelga ni se ha planteado.

¿Me podría decir alguien por qué no se estructura un análisis real de las economías que mejor han salido de la crisis y se dejan las discusiones interminables y absurdas sobre derechas e izquierdas para cuando se haya solucionado?

¿Me podría alguien explicar por qué no se hace huelga para mejorar una de los pilares fundamentales de nuestro sistema, que es la educación? Me podría el gobierno o la oposición, o los sindicatos o el hombre de a pie que saldrá mañana a reivindicar un pacto ya sellado, ¿por qué a educación de calidad se le llama una oposición irrisoria, unas listas interminables que no se mueven, un bilingüismo que pocas veces existe o un nivel que no puede compararse con otros? ¿Me podría alguien explicar por qué nuestro país no tiene coherencia ni siquiera en las leyes de educación y por qué mi sobrina no aprenderá hasta los 15 años la historia de otras naciones o tendrá libros diferentes a los de Andalucía, el País Vasco o Extremadura?

¿Me podría comentar alguno de ustedes, por qué si la huelga tiene como principio recto parar la reforma laboral, que es a todas luces una medida poco dada a crear y mantener un empleo, no se han creado movilizaciones desde que el paro comenzó a subir? ¿Podrían explicarme por qué, señores, han esperado hasta rebasar los cuatro millones de parados en el país para convocar una huelga? ¿Tiene algo que ver con las legislaturas de izquierdas o de derechas? Sino es así, perdonen pero no entiendo que a todos se nos haya ido el juicio y las colas de la oficina de empleo amanecieran de un día para otro colapsadas.  

¿Me podría usted, dirigente, explicar, a mi, que no soy nada más que el pueblo, por qué seguimos peleando todas las mañanas sin que yo tenga ningún argumento de rigor que ustedes, los dirigentes y la oposición, me hayan brindado para defender que esto es un país dónde según mi esfuerzo tendré un buen trabajo, una buena escuela y una sanidad sin precariedad?

Entonces, alguien me podría espetar que si el pueblo no se moviliza, las cosas seguirán como hasta ahora. Pero, en base a mi corta experiencia, yo le recomendaría que leyese, como yo lo he hecho, las convocatorias de huelga de los principales sindicatos, para que puedan realmente concretarme si merece la pena una huelga que no modifica las estructuras necesarias para que su hijo tenga una formación real que le abra las puertas a un trabajo digno. Tampoco pide modificaciones para que su mujer pueda dar a luz sin problemas si tiene una peluquería propia o una clínica veterinaria (es decir si no quiere llevarse al niño a trabajar con ella antes del primer mes sino quiere perder su empleo). Tampoco se critica el proceso selectivo público de un cuerpo o de otro, ni se le exige a la administración una claridad en los procesos o una variación de listas de interinos que no se mueven. No se modifican las estructuras para que su marido, agricultor de la sierra, tenga una pensión digna (no solo-no congelada) a la que nunca ha accedido porque el campo no saca a nadie de pobre. En lugar de eso, se convoca una huelga de izquierdas o derechas que seguirá permitiendo que la luz suba cada trimestre, que mi sueldo se quede congelado sin servir ese retroceso para nada, que las pensiones de nuestros mayores les hagan los mejores ahorradores del país, que parte de mi sueldo en lugar de mejorar la investigación, la lista médica o las plazas de guardería mantenga a más asesores, que solo debían existir si realmente supiesen cómo asesorar para que yo no tenga que discutir si hacer o no esa huelga.

Espero que algún día la coherencia llegue a la huelga que se convoca mañana, entonces seré la primera en secundarla. Mientras, agradezco que existiendo ese derecho lo ejerza quien considere necesario e ideológicamente justo.